Dietario

13 de junio de 2016

El infierno

24 de noviembre de 2015

¿Quién rescató a quienes estaban bajo protección española?

7 de julio de 2015

perlasca

13 de junio de 2015

Una ley que enmienda un error histórico y reivindica el legado de los judíos sefardíes. […] Aunque ya fuera de validez, aquel Real Decreto fue utilizado por la diplomacia del régimen franquista (como prueba el trabajo de Arcadi Espada y Sergio Campos) para proteger a miles de judíos cuyo destino era acabar en las cámaras de gas de los campos de exterminio nazis. Editorial de El Mundo.

16 de mayo de 2015

Uno de los efectos secundarios de la sacralización del Holocausto f ue el just o homenaje rendido a los diplomáticos españoles que en los países de la órbita del Eje habían hecho lo posible y lo imposible para salvar a personas de esta estirpe del siniestro fin al que los condenaba la política de la «solución final». Entre ellos destacaba la figura de Ángel Sanz Briz, encargado de negocios en la Legación de España en Budapest. Sanz Briz hizo en Budapest una gran labor jugándose incluso la vida, pero no la carrera, como se llegaría a decir, y hay que agradecer al periodista catalán Arcadi Espada que saliera al paso de la tergiversación de su figura, cosa que ha hecho en un libro en el que recoge cinco años de minuciosas averiguaciones. (Aquilino Duque. La pimpinela azul).

5 de febrero de 2015

“Lo importante en un libro de estas características es fijar la verdad. Tu “Roma venció a Cartago”. La verdad es una y podemos discutir durante años sobre particularidades y matices. Eso es básico. Un año y pico después de que este libro saliera a la calle, todos los correos, cartas, documentos y papeles que hemos ido encontrando, o que nos han mandado, no han desmentido nada, pero ni una sola línea, de lo que habíamos publicado ya. Como no podía ser de otra manera, por otro lado, si uno procede con método. (Alberto Gordo, Contra el Schindler italiano)

25 de enero de 2015

Elisabeth y Gastón Tourné

Elisabeth y Gastón Tourné (años 60)

Elisabeth y Gastón Tourné (años 60)

23 de enero de 2015

Correspondencias. Pablo Vergara, 13 de enero de 2014

Arcadi
No sé si me recuerdas. Hace años te entrevisté en Santiago cuando viniste invitado por los jesuitas a la premiación de la Universidad Alberto Hurtado. Yo en ese entonces trabajaba en The Clinic y conversamos en el hotel San Francisco. Bueno, ojalá hagas memoria. Te escribo porque acabo de terminar de leer En nombre de Franco y realmente es notable. Me volviste a encantar con el periodismo bien hecho, con la búsqueda de los matices y en cómo se debe limpiar una historia para leerla mejor, para leerla de verdad.
Eso quería decirte. Gracias.

Correspondencias. Roberto García, 14 de enero de 2014

Arcadi:
Vaya por delante que me ha entusiasmado su libro “En nombre de Franco” (al igual que ya me maravilló “Raval”).
En su libro menciona a Sandor Marai, en concreto lo que dijo de Budapest, que se había convertido en un coto de caza.
Es una cita de su libro “Liberación”, que escribió en 1945, nada más entrar el ejército rojo.
Sandor Marai fue un testigo directo, y cualificado, de lo que sucedió en Budapest.
Pues bien, en “Liberación” habla de las legaciones que prestaron auxilio a los perseguidos: la sueca, la suiza, la portuguesa y la vaticana.
Para nada menciona a la española.
¿No le parece extraño?
Un saludo.

22 de diciembre de 2014

Todo esto no es sino un episodio más de la controversia sobre si los diplomáticos que pusieron las embajadas españolas al servicio de miles de judíos perseguidos por la Alemania nazi lo hicieron siguiendo órdenes del régimen franquista o lo hicieron por iniciativa propia. Controversia ya resuelta tras la publicación de la investigación de Arcadi Espada y Sergio Campos. Imprescindible desde su aparición y sin embargo, ignorada por el comisario de la exposición José Antonio Lisbona.

(Fernando Palmero, en El Mundo).

23 de abril de 2014

Arcadi Espada ha puesto en su justo lugar la actuación de Perlasca, que profusamente difundieron desde el final de la guerra los medios de comunicación de media Europa y la del diplomático franquista. También la deElisabeth Tourné Zoltán Farkas, secretaria y asesor legal y traductor de la Embajada de España respectivamente, que resultaron fundamentales en la actuación “siempre por orden del gobierno franquista” de Sanz Briz, que salvó a casitres mil personas.

23 de marzo de 2014

Le dediqué En nombre de Franco, porque había vivido, literalmente, para contarlo y porque suyas eran dos de las narraciones más estremecedoras de mi libro: la muerte de Georg Bárdos y la violación de Mancy. No le gustó que lo hiciera. No compartía mis tesis principales, esto es, que el diplomático Ángel Sanz Briz no actuó por cuenta propia, sino siguiendo las órdenes del gobierno de Franco y que Giorgio Perlasca había exagerado su papel en la salvación de los judíos hasta el punto paradójico de difuminarlo. Durante varias horas discutimos con pasión pero con cordialidad extrema sobre estos asuntos. Y también sobre la importancia de los testimonios orales: él se mostraba contrariado por mi escepticismo. Así pues cometí el grave error de dedicarle el libro, sin consultarle. Y como me llegaron ecos de su descontento le escribí pidiéndole disculpas. Me contestó con su tranquila modestia habitual:

«Querido amigo: No son necesarias las disculpas, la realidad es que no me gusta figurar ni convertirme en protagonista de nada. Un abrazo, Jaime.»

Pero este año, cuando salga la edición italiana, eliminaré la dedicatoria.

18 de marzo de 2014

Jaime Vándor murió ayer a los 81 años. En nombre de Franco abre con la siguiente dedicatoria:

A Jaime Vándor, que vivió para contarlo.

Pude hablar con un hombre que había pasado dos meses, de noviembre a enero, en una de esas casas. Se llamaba Jaime Vándor, estaba a punto de cumplir los 80 años y vivía en un piso del Ensanche de Barcelona. Hablaba un castellano donde muchos acentos se neutralizaban y había ejercido de profesor universitario. En aquel Budapest tenía 11 años y recuerda que en cierto modo la vida le parecía así.

—Nuestra casa estaba en el número 35 de la calle San Esteban. En dos habitaciones y media vivíamos 51 personas. Eso es algo muy difícil de imaginar. Se dormía en el suelo. Era el invierno húngaro y los bombardeos habían destruido todos los cristales. En la acera debajo de casa había cañones antiaéreos que echaban fuego día y noche. Por lo demás estábamos llenos de piojos, piojos de la ropa, no del pelo, que vivían en las costuras y que te ovbligaban a rascarte continuamente. Disponíamos de un lavabo y éramos 51 personas. El problema añadido es que en el cuarto de baño también vivía gente: habían colocado unas tablas sobre la bañera y allí encima dormían dos personas. A veces había agua. A veces había electricidad.

8 de marzo de 2014

Luca Constantini reseña En nombre de Franco.

29 de diciembre de 2013

Los mejores libros de 2013. El Cultural de El Mundo, 27 de diciembre.
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6 de diciembre de 2013

Reportaje de Alfonso Armada: El muelle de Budapest. Verdades y mentiras sobre los judíos salvados por un diplomático de Franco.

9 de octubre de 2013

Dice el presidente de la Judería de Cádiz en los comentarios a un post de Fernando Santiago que «para nosotros Sanz Briz actuó por cuenta propia» ¡Para nosotros! Arendt, vuelve de Alemania. La tragedia judía tiene dos temas. Uno es la muerte y el otro la mentira.

1 de octubre de 2013

Presentación de En nombre de Franco en México. La periodista Yaiza Santos entrevista a Arcadi Espada.

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4 de septiembre de 2013

Por fin El País ha mencionado “En nombre de Franco”. Dos líneas en un reportaje del 31 de julio, sobre un personaje que conocemos, y sin duda muy interesante, pero que el libro no menciona.

25 de julio de 2013

«Estimado Arcadi,

Devoré tu libro en tres días. Una auténtica obra maestra, enhorabuena.

Apunte: como la mayoría de los sefaradíes que hoy vivimos en España, mi familia es oriunda del Norte de Marruecos, de la zona del protectorado español y del Rif, básicamente. Nunca, repito, nunca tuvieron el más mínimo problema con Franco, más allá del que pudiera tener cualquier otro español.

El régimen franquista fue una canallada bestial, es indiscutible. Pero a los judíos nos dejó en paz; o sin paz si se quiere, el caso es que nos dejó. No le preocupamos lo más mínimo, a diferencia de otros regímenes totalitarios de la época, que nos machacaron sin piedad ni remordimiento, avasallándose a las exigencias de Hitler. España no tenía problemas con los judíos, y no porque no existiéramos (las zonas norteafricanas bajo dominio español contaban con una población judía bastante significativa, tanto en número como en términos económicos).

Me pregunto cuál hubiera sido nuestra suerte si los socialistas, comunistas y bolcheviques hubieran ganado la guerra.

Un abrazo y enhorabuena.»

(José Cohen)

25 de junio de 2013

El periodista, columnista en El Mundo, señala que la obligación de un investigador es comprobar todo, pues la única palabra de muchas de las cosas que se daban por seguras de los hechos de la embajada española en la capital de Hungría salieron de una única fuente, Perlasca. (Daniel Tercero, en La voz de Barcelona).

24 de junio de 2013

En nombre de Franco (Espasa) es una crónica leída y revivida con el ímpetu del periodista que no se inhibe de replicar al mismísimo Adorno: “No, no me parece moral que las torres de Auschwitz sean tratadas retóricamente como la torre Eiffel, y hay que vomitar sobre ese crepúsculo (…) Pero una vez limpio y refrescado conviene preguntarse si demasiado vómito no lleva a la claudicación de considerar que Auschwitz no puede representarse”.

20 de junio de 2013

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La letra de la Baronesa Podmaniczky, hacia 1950.

15 de junio de 2013

Entre los héroes de Budapest sólo había un español, Sanz Briz. El resto eran Elisabeth Tourné, que antes de que llegaran las órdenes procedentes de España de salvar judíos ya lo había hecho, ésta vez sí, por su cuenta y riesgo y fue denunciada por ello en Madrid. Zoltán Farkas, franquista convencido en su lucha contra el bolchevismo tal vez interiorizada tras la breve dictadura comunista en Hungría de Bela Kun. Y Giorgo Perlasca, un bon vivant italiano que rentabilizó posteriormente todo el heroísmo de los demás.

12 de junio de 2013

Entrevista en el programa Biblioteca Pública, de RNE.

7 de junio de 2013

Tras la segunda lectura, yo solo puedo felicitarle por su trabajo, y como judío agradezco mucho su labor de dar a conocer a aquel que con o sin permiso del gobierno de Franco, decidió salvar a hermanos míos.

6 de junio de 2013

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La Baronesa Podmaniczky, luego de la entrada de los rusos en Budapest.

 

5 de junio de 2013

Punto por punto.

4 de junio de 2013

B. R.: Y además, hay muchos hechos que ratifican esta tesis y que demuestran que España sólo a regañadientes y de una manera dubitativa protegió a los judíos y limitó la protección a los judíos españoles.

A. E.: …añadir que el salvamento concreto, las operaciones humanitarias de franquistas como Sanz Briz, como Giorgio Perlasca, como Elisabeth Tourné o como Zoltan Farkas fueron realizadas con repugnancia es sencillamente miserable y un ejemplo canónico de extravío moral.

3 de junio de 2013

B. R.: Es decir, que no era Madrid quien guiaba a Sanz Briz, sino el Nuncio.

A.E.: Realmente debí haber titulado mi libro En nombre de Franco y de acuerdo con el Nuncio.

¿Tiene Arcadi Espada algún problema con la verdad?. (Nota bene)

2 de junio de 2013

B. R.: Y, en el caso concreto de Hungría, fue el compromiso personal del diplomático español Ángel Sanz Briz…

A. E.: Sí, hubo compromiso personal de Ángel Sanz Briz en la salvación de los judíos, aunque el historiador Rother no precise ni en este artículo ni en su libro en qué consistió. ¡Pero para eso estamos!

1 de junio de 2013

B. R.: El gobierno de Franco no sólo prestó a los judíos perseguidos por el nazismo menos ayuda de la que hubiera sido posible…

A. E.: Lo importante es que en los hechos, Rother y yo estamos por completo de acuerdo: «El gobierno de Franco ayudó a judíos perseguidos por el nazismo».

28 de mayo de 2013

Leído y anotado En nombre de Franco. Literariamente sobresaliente, documentación minuciosa […], algunas opiniones discutibles, cómo no. […] Mis preguntas. Víctor Iriarte.
(Las respuestas)

26 de mayo de 2013

En ese escenario y con esos mimbres, la literatura, selvática, lucha por abrirse paso a cada rato y ponerlo todo perdido, pero Espada se afana en sellar orificios y tirar, frío y neutro, del hilo de los hechos. Jorge Martínez.

25 de mayo de 2013

La baronesa llegó el 7 a Suiza. El diplomático salió el 7 de Budapest. Más de mil kilómetros de viaje, con coches, carreteras e invierno del 44. O hay un error en los registros o no viajaron juntos.

24 de mayo de 2013

Llega una carta de los archivos suizos. La baronesa húngara Attilané Piroska Podmaniczky-Schiffer entró como refugiada en Suiza el 7 de diciembre de 1944. Un día antes, cerca de las once de la noche, Ángel Sanz Briz enviaba un telegrama a su ministro Lequerica. La última línea decía: «Viaje mañana».

23 de mayo de 2013

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La hija y el marido de la baronesa Podmanizcky en un lugar no identificado de Hungría hacia 1943

22 de mayo de 2013

Tal vez la mejor explicación de este compromiso fue el acto protagonizado por el periodista Arcadi Espada, que debatió en el Hay Festival Budapest sobre su libro “En el nombre de Franco”, un ensayo que reconstruye cómo un diplomático español, Ángel Sanz Briz, salvó la vida a más de 1.600 judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial.

17 de mayo de 2013

Salgo para Budapest. Mañana participo en una de las sesiones del Hay Festival. Una conversación con la profesora Erzsébet Dobos sobre el asunto.

15 de mayo de 2013

El colofón es que, al regresar a Berna en 1945, Lutz no solo se enfrentó con una actitud glacial de sus superiores en el Ministerio, sino que hubo de afrontar un expediente administrativo por haberse excedido en sus funciones e ignorado las órdenes de mayor prudencia en la protección de los judíos húngaros.

Carta de D. Francisco Cádiz Deleito, Embajador de España (p. 1, 2, 3 y 4).

13 de mayo de 2013

Hablada de nuevo la nieta de la baronesa, que era judía y ya estaba separada de su marido cuando llegó a Lausanne. En la ciudad se alojó en el Lausanne Palace y los hoteles grandes y solemnes suelen conservar memoria anotada de sus clientes.

12 de mayo de 2013

Arcadi Espada ha escrito un libro sobre un funcionario del Estado español que siguió las instrucciones que le dio su Gobierno.

-¡Ah!, ¿y eso da para un libro?.

Carlos Herrera, ABC Semanal.

10 de mayo de 2013

El “Hay Festival” vuelve a Budapest. El periodista Arcadi Espada hablará con la profesora húngara Erzsébet Dobos sobre el papel que jugó la embajada de España en la protección de los judíos húngaros durante la segunda guerra mundial.

9 de mayo de 2013

Localizada y hablada ayer la nieta de la baronesa Podmaniczky. Habrá noticias. Gran expectación.

8 de mayo de 2013

La identificación, ya prácticamente segura, de la baronesa. Se llamaba Piroska Schiffer y fue esposa del barón Attila Podmaniczky. Dado que nació en 1899, tenía 45 años en 1944. Y Sanz Briz 34.

Beatrix Baros, del archivo del ayuntamiento de Budapest, escribe diciendo que en 1944 el Palacio Podmaniczky, situado en la calle Eötvös, frente a la Legación de España, pertenecía a «báró Podmaniczky Attiláné” born “Schiffer Piroska”, who had purchased it 18.12.1923. It was transferred to state property in 1952 by the decree of legal force 4/1952.

La baronesa Attilané Podmaniczky, de soltera Piroska Schiffer, nació en Budapest el 7 de julio de 1899. Se casó con el barón Attila Podmaniczky el 24 de marzo de 1923. El barón, que entonces contaba con 26 años, se había casado ya anteriormente, cinco años atrás, y volvería a hacerlo por tercera vez en 1956.

El 18 de marzo de 1924, el joven matrimonio tuvo una hija: Gabriella Erzsébet Podmaniczky. El 27 de abril de 1946, con 21 años, contraería matrimonio en Lausana con Antonio Giansanti Coluzzi. Gabriella Erzsébet murió en Lausana el 9 de mayo de 1995. Su madre había muerto en la misma ciudad el 14 de febrero de 1990.

7 de mayo de 2013

Esta gira promocional tiene aspectos prodigiosos. En alguna ciudad hay periódicos o medios que se niegan a dar noticia de En nombre de Franco, «porque él es columnista de El Mundo» Es una cosa «ad hominem et ad commissum» realmente pintoresca, pero que da cuenta del valor que las propias empresas culturales dan al negocio cultural.

5 de mayo de 2013

Cuatrocientas personas acudieron ayer en Budapest a una manifestación antijudía convocada por al partido ultraderechista Jobbik con motivo del comienzo en la ciudad de la asamblea anual del Congreso Mundial Judío. Durante el año 1944 unos 700.000 judíos húngaros fueron asesinados por los nazis alemanes, con el apoyo de los nyilas locales.

4 de mayo de 2013

«Esto es el Oeste, señor. Cuando se descubre la realidad de la leyenda, hay que publicar la leyenda». (John Ford. El hombre que mató a Liberty Valance, 1962)

2 de mayo de 2013

Esta fórmula obsesivamente autoconsciente, marca de la casa, resueltamente entregada a la primera persona, aúna las grandes aportaciones del Nuevo Periodismo: la reflexión metaperiodística combinada con una alta exigencia estilística –con ese fraseo sincopado, fibroso, que acostumbra en su prestigioso blog– y una cierta inclusión gonzo del periodista en la historia. (Jorge Bustos, en Revista de Libros)

1 de mayo de 2013

Estuve ayer en Bilbao. La persona que había tramitado las entrevistas me contaba su intento  frustrado de que me entrevistaran en la televisión.

– Me dijo la muchacha:  no no vamos a entrevistarle porque seguro que aquí tenemos también alguien que sepa del tema.

29 de abril de 2013

Aquí se trataba de deshacer dos engaños: el de que Sanz Briz y sus ayudantes actuasen por su cuenta y no de acuerdo con el gobierno franquista; y el de que el italiano Giorgio Perlasca, que continuó con la labor de Sanz Briz una vez que este se hubo marchado de Budapest, fuese el gran protagonista de la historia. Espada aporta documentación que desmiente lo primero; y señala que no existe documentación que suscriba lo segundo. El efecto de ambas desvelaciones resulta irritante. (José Antonio Montano)

27 de abril de 2013

Perquè és un llibre per a més grans de 18 anys amb “un títol per a més grans de 18 anys”. Perquè explica que fins i tot els dolents i els funcionaris poden fer el bé, que la realpolitik pot estar al costat de la justícia, que la raó d’Estat pot estar al costat de les raons humanitàries i que a vegades complir ordres pot ser la més gran de les heroïcitats. I perquè no només ho explica, sinó que ho demostra. (Ferran Caballero)

20 de abril de 2013

Aparece otra baronesa Podmaniczky, Elma, hermana mayor de Ilona. En el imperio austrohúngaro los hermanos podían compartir títulos nobiliarios. Un periódico de Budapest daba cuenta de unas acuarelas de Elma expuestas en la ciudad, en enero de 1944.

17 de abril de 2013

Estimado señor Preziosi: le agradezco que haya publicado en su blog mi carta abierta a Franco Perlasca. No comprendo, sin embargo, que lo haga a regañadientes y acusándome, más o menos entre líneas, de buscar la notoriedad. No, Preziosi, yo solo busco la verdad. Y haría usted bien en reconocerlo cuanto antes, porque la búsqueda de la verdad es la vértebra moral de cualquier investigación y particularmente de cualquier investigación sobre el Holocausto. Los nazis no solo mataron a millones de personas y diseminaron millones de mentiras.

Por lo tanto, y en nombre, no ya de Franco, sino de la verdad, le ruego publique en su blog estas nuevas correcciones al discurso de Franco Perlasca, con el que, por otra parte, me es tan penoso polemizar.

Atentamente
Arcadi Espada

1. Sanz Briz se ne andò da Budapest (non mi interessano i motivi) tra il 30 novembre e il 1 dicembre 1944. Fa arrivare anche a Perlasca un visto per la Svizzera.

No, Sanz Briz salió de Budapest el día 7 de diciembre, como informa en un telegrama a su gobierno.

2. Sanz Briz è stato riconosciuto Giusto da Yad Vashem nel 1966 (l’albero venne piantato nel 91 in quanto la Spagna non riconosceva Israele in quegli anni) ma nulla disse dell’esistenza di Farkas. Perché?

Celebro que el señor Perlasca haya empezado a leer mi libro. Hace unos días me recriminaba no saber que Sanz Briz fue nombrado Justo en 1991. A diferencia de Perlasca, Sanz Briz no escribió sus memorias de Budapest, y por lo tanto no habla de Farkas ni de nadie. Sin embargo en su corrrespondencia privada sí lo cita y con mucho afecto. Ya lo comprobará el señor Perlasca cuando llegue al final del libro.

3. La vicenda di Perlasca uscì solo vent’anni dopo perché un gruppo di donne ebree cominciò a ricercare quel diplomatico di nome Jorge Perlasca che le aveva salvate tra il 44 e il 45. In caso contrario la vicenda di Perlasca non sarebbe venuta a galla perché lui nulla aveva raccontato e mai aveva chiesto qualcosa.

No es cierto. Perlasca sí habló de su historia, en cuanto tuvo la oportunidad. Habló en el periódico Kis Ujsag, aún en Budapest. Habló luego, en su informe remitido a las autoridades españolas, 13 de octubre de 1945. En su Promemoria, remitida, presuntamente, a Janos Levai en 1946. Habló en la posguerra en diversas publicaciones italianas, y en especial en Il Resto del Carlino.

4. Non avrebbe poi mai parlato del ruolo dell’avvocato Farkas, consulente legale della Legazione; le sue memorie (L’Impostore, Il Mulino) sono piene del ricordo di Farkas che gli diede un grandissimo aiuto dall’interno: non poteva esporsi all’esterno nei contatti diretti in quanto ebreo e molto conosciuto in città.

Yo no he dicho nunca que Perlasca no hablara de Farkas. ¡Vaya sí habla! El problema, a mi juicio, es que habla como si fuera un subordinado suyo, lo que nunca fue. No es cierto que Farkas no saliera de la Legación. Está probado que, incluso, fue a salvar judíos de las marchas de la muerte. Farkas era probablemente judío. Pero estaba casada con una cristiana y en cristiano fue enterrado. Eso, y el hecho de que dispusiera de pasaporte español, reducía el peligro.

15 de abril de 2013

Caro signor Arcadi Espada,

al Corriere della Sera avrei voluto dire anche di più ma mi sono fermato per educazione. Il contenuto del suo libro non merita nemmeno perdite eccessive di tempo.
Mi spiace averla ricevuta qui in casa mia e averle dato dei documenti. Mi spiace che non sappia trovare nell’Impostore la figura dell’interprete ma è un problema suo.

Con questo desidero chiudere ogni rapporto con Lei.

Cordialmente
Franco Perlasca

14 de abril de 2013

Estimado Franco Perlasca:

He leído sus declaraciones de ayer sábado en el Corriere della Sera. Sorprendentes. Creo que está en su derecho de tirar mi libro a la basura. Pero mejor que lo lea antes para actuar con pleno conocimiento de causa. Mi libro no persigue arruinar a su padre; solo ponerlo en su sitio. En el invierno de Budapest su padre actuó en favor de la dignidad humana, y es justo que así se le reconozca. Mi libro se ocupa de esa acción humanitaria. Cuando en los años posteriores escribió y dictó la crónica de aquellos años fabuló con frecuencia. Mi libro se ocupa de esa fabulación.

Su padre no sabía alemán. Su padre escribía y hablaba en italiano y en español, aunque en este último idioma con dificultades. Y conocía algunas pocas palabras de francés y alemán. Quizá suficientes para manejarse como viajante de comercio por Croacia, Serbia y Hungría, los únicos lugares por los que viajó cuando regresó de España y su guerra civil, a finales de los años 30. Pero esas palabras de francés y alemán eran por completo ineficientes para manejarse en las profundas conversaciones políticas que figuradamente mantuvo con los funcionarios gubernamentales húngaros durante los últimos días del asedio ruso, y de las que, por otra parte, no existen más indicios que los de su propia palabra. Porque, como usted sabe bien, el principal problema de las hazañas de Giorgio Perlasca (como la de evitar por obra y magia de su inefable poder de convicción ante la bestia nazi la destrucción del gueto común de Budapest) es que solo las explica la voz de Giorgio Perlasca y ningún otro testigo o documento. Por lo demás, y volviendo a la competencia lingüística, tanto Irene Denes, que lo conoció íntimamente en aquel Budapest como Eveline Willinger, que fue junto con la propia Irene una de sus «descubridoras» en los años ochenta, es decir, dos personas poco sospechosas de malevolencia hacia su padre, han explicado (como puede usted comprobar en mi libro, si lo recoge de la basura) que hablaban con su amigo Giorgio en un italiano alternado con palabras de francés. Para acabar con este engorroso asunto lingüístico. Dice usted que su padre tenía una intérprete del húngaro que se menciona en L’Impostore. He leído varias veces ese libro y lo tengo anotado y digitalizado. No hay mayor rastro de esa traductora.

Por último, estimado Franco. Jamás se me ocurriría decir que su padre no habla de Zoltan Farkas. Lo hace, y a menudo. El problema es cómo lo hace. Cómo lo presenta de mero subordinado, cuando no mayordomo, suyo. Por el contrario, lo que se deduce de los documentos y los testigos es que Giorgio Perlasca, lejos de ser el novelesco Impostore que se puso al frente de la embajada de España, fue el voluntarioso y cómplice ayudante de Zoltan Farkas (que sí conocía los idiomas, las leyes y los funcionarios) y la canciller Elisabeth Tourné, en los esfuerzos por mantener con vida a los judíos refugiados en las casas protegidas, y mantenerse con vida ellos mismos, durante las cuatro angustiosas semanas que mediaron entre la obligada marcha de Sanz Briz y la llegada de los rusos a la calle Eötvös.

Me apenan profundamente las declaraciones que ha hecho usted al Corriere. No por mí, sino por usted. Y no solo por usted, sino también por su padre y su memoria.

Con gratitud,
Arcadi Espada

13 de abril de 2013

La familia Sanz Briz ha dejado de hablarme. La familia Perlasca me llama ultrasur en el Corriere. Solo Francisco Franco parece contento con mi libro.