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#La Guardia Civil obligó a Diego a ver fotos de la autopsia de Aitana
El abogado del acusado de violarla y matarla dice que le gritaban: '¡Asesino, te vas a pudrir! Mírala, mira qué has hecho a la niña'
PEDRO SIMÓN

Madrid

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Llevaba ya cinco días detenido en un «zulo de dos metros por dos». En vez de bocadillos, a Diego P. «le daban agua y pan». Los agentes le decían que era «un violador» y un montón de cosas más. Cuando finalmente recibieron la autopsia de la muerte de la niña Aitana, estallaron y fueron por él. Bajaron, lo esposaron y se lo llevaron arriba.

«Le obligaron a sentarse frente al ordenador y le fueron pasando las imágenes de la autopsia de la pequeña que le tenían preparadas. Fotos con la niña muerta y desfigurada. Una, otra, otra más... Le forzaban a ver y le gritaban: '¡Asesino, te vas a pudrir! ¡Mira, mírala, cabrón! ¡Mira lo que has hecho con la niña!».

Lo denuncia Plácido Alonso Peña, el abogado de Diego, que ayer apuntaba a los agentes de la Guardia Civil de Playa de las Américas (en el municipio de Arona) como responsables de un macabro ejercicio de tortura psicológica.

Frente a la pantalla, el joven albañil, falsamente acusado de matar y abusar de la hija de su compañera, estaba viendo un carrusel de fotografías bestiales del cuerpo sin vida de la pequeña de tres años. Hacía dos meses que él mismo la cuidaba, le daba la comida y la sacaba al parque, dado que su pareja iba a trabajar y Diego se encontraba en el paro.

Aún ayer -día del entierro de la niña-, el chico, ingresado en la Unidad de Psiquiatría del Hospital de La Candelaria de Tenerife por el shock sufrido, seguía con su letanía de noqueado.

- Dejadme ir. Quiero ir a darle un beso a mi princesa.

«El lunes se tiraba al suelo en el centro médico diciendo: 'Mi niña, me la han destrozado'. No hacía más que decir que por qué le habían enseñado aquello, que quería recordarla viva y alegre. Repetía: 'Mi vida es una mierda, no quiero vivir más'. El médico le vio destrozado, entendió que había riesgo de suicidio y decidió su traslado a la Unidad de Psiquiatría».

A Diego, a Belén y a la pequeña Aitana la vida les llevó de Madrid a Tenerife cuando el albañil ya no tuvo ninguna paleta que rascar en Parla y a su chica le salió un trabajo en la isla. Hicieron las maletas y probaron fortuna. Esperaba Tenerife.

Belén salía a ganarse el pan y Diego se quedaba de amo de casa. Que si el hogar, que si los purés, que si la niña... Fue un domingo, en el parque, cuando Aitana se cayó de un tobogán y sufrió un fuerte golpe en la cabeza. La llevó a Urgencias. La suerte de Diego P. echaba a rodar.

«Vamos a denunciar a dos médicos y al Servicio Canario de Salud porque han existido negligencias. En el primer informe médico le dijeron que la niña era de goma, le recetaron Dalsy y la mandaron a casa. Él insistió en que le hicieran más pruebas, pero le dijeron que no era necesario. Volvió el martes, a El Mojón, cuando estaba peor. A la niña le dolía la cabeza y hasta se desmayó», recuerda el letrado.

«Este segundo médico le impidió entrar, cuando los menores siempre entran acompañados. Fue de allí de donde salió el informe médico que hablaba de desgarro vaginal, anal, quemaduras...». El albañil sin paleta era detenido. Aitana moría el jueves. Al padre postizo de la niña querían lincharlo en la calle. Sólo la autopsia llegó al rescate aclarando el entuerto: todos los daños fueron por la caída; no había agresión en las partes íntimas; las quemaduras eran fruto de una alergia a una crema. Para Diego ya era demasiado tarde.

«Le metieron en una especie de zulo de dos metros por dos y le tiraron una manta. Allí le dejaron durante cinco días, lejos del resto», comenta Plácido Alonso Peña.

Si los demás tenían bocadillos, para el monstruo aquel había «pan duro y agua». Refiere el letrado la conversación de su cliente, después de 10 horas suplicando poder hacer sus necesidades.

- Por favor, me orino.

- Nos da lo mismo.

«A medida que iban sabiendo más, los agentes se calentaban. Le decían que le iban a empapelar por malos tratos, por violador. Pero lo peor vino cuando la cría murió. Se lo subieron y en la pantalla le tenían preparadas todas las imágenes de la autopsia. Las tuvo que ver todas. 'Ahora eres un asesino', le decían. 'Te vas a comer 40 años por cabrón'... Hay que imaginarse cómo está. Ahora no para de decir que le han destrozado a su niña».

A Diego le dejaron en libertad sin cargos después de aquellos cinco días y de aquellas imágenes eternas, cuando ya era un escombro humano. Denuncian en la familia que el chaval se lo comió todo a pelo. Que nadie del Gobierno canario le puso asistencia psicológica cuando salió. Y que el derrumbe, tal y como andaba -«hundido y como ido»-, era cuestión de días.

«El Diego viene de una familia de obreros», nos cuenta Jesús Vieco, su tío. «Sus padres son gente humilde. Mi hermana y mi cuñado se han ido desde Parla hasta allí a estar con su hijo. Su hermano Juan Miguel, que trabaja en la construcción en Tenerife, lleva una semana sin ir por estar con su hermano. No tienen ni coche, y van en autobús, una hora que tardan en atravesar toda la isla, para ir a verlo. Nadie les está ayudando. Ni el Cabildo ni nadie».

La madre de Aitana defendió desde el principio la inocencia de su pareja. Por aquello hubo lapidación pública. Era una «toxicómana», la «cómplice de un maltratador». En el entierro de Parla se vio ayer a Belén, que sólo acertaba a repetir una palabra, una y otra vez: Aitana.

El abogado hace una reflexión. ¿Qué habría pasado si la niña no muere y no hay autopsia? ¿Qué habría pasado si sólo hubiera existido aquel informe de Urgencias demoledor? ¿Dónde estaría Diego entonces? Y, sobre todo, ¿con qué ojos le veríamos?


Duelo en Parla

Aitana, de tres años, fue enterrada ayer en el Cementerio Municipal de Parla, de donde es natural su familia. Unos 300 familiares y vecinos de la localidad acudieron a la cita. A la entrada al cementerio se podían observar tres carteles con la foto del joven Diego, bajo la cual se leía en mayúsculas la palabra «inocente», y un mensaje de ánimo: «Estamos todos contigo y siempre tendrás nuestro apoyo. Te queremos. Aitana, no te olvidamos». En la imagen, Belén, la madre de la niña, abrazada por un familiar a su llegada al cementerio.

ELMUNDO.es

Vídeo: Muestras de apoyo a Diego.

Foro: Opine sobre el juicio público al que fue sometido.

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