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11 abril 1990

En memoria de Ángel (XI)

Filed under: Ricardo de Churruca — Armand @ 12:22

Ricardo de Churruca y Colón de Carvajal:



Media hora que había muerto. Había dejado de sufrir el verdadero Purgatorio que fue toda su vida y subió directamente al Cielo. La enfermera me dijo que al menos su final fue sin sufrimiento alguno, y así parecía. Yo le había afeitado el día anterior, y la terrible cara de la muerte no apareció en su cara, ya que parecía dormido. Tampoco tenía el típico color. Está, incluso, debo decir, mejor que en vida. «¡Qué raro!», pensé, y con mi preocupación con esa idea mandé llamar al médico y a la doctora Oms. Pero sí, era la muerte. Por la falta de defensa total, producida por el sida, había muerto de una toxoplasmosis cerebral, que constaba en el parte. Una enfermedad que normalmente no es mortal, pero que a causa del sida se agravó sin solución. Por lo visto es un «veneno» en el cerebro. Estuve con él un rato, ya que la pobre Pepita no resistió quedarse allí, ya no había nada que hacer, y recogió sus últimos trajes. Yo me quedé más tiempo. Le cogía la mano, que aún estaba caliente, y parecía que una ligera sonrisa le apuntaba en el rostro. Sí, «estaba muy seguramente en el Cielo» y «no sufría nada». Al cabo de un rato, y con una enorme pena, mi último adiós: un beso en su frente y pensar «nunca más volveré a verle». Lo envolvieron como a una momia al pobre, hasta su cara, todo, envuelto en cintas blancas, y al depósito de cadáveres, en el que no me permitieron entrar. Quise estar con él hasta el fin. Me avisaron de que la funeraria vendría a recogerlo, y que lo llevarían a Cerdañola, Collserola, y me imagino que a la fosa común, ya que no tenía a nadie, ni yo suficiente para un digno sepulcro al que podría haberle visitado siempre, llevarle las flores, etc. Todo ese consuelo que pueda tenerse me fue también quitado.

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