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10 agost 1975

Villa Mercedes

Filed under: Cartas — Armand @ 15:09



Carta de Ricardo Churruca, 1975. Frankfurt.
Ricardo de Churruca y Colón de Carvajal, conde de Churruca.
Al excelentísimo señor genealogista don Armando de Fluviá Escorsa

Mi muy querido ammigo Armando,
Te ruego por favor me pudieras hacer el siguiente favor. Una conocida mía me ha pedido la historia sobre el apellido Carvajal que si recuerdo bien hay un capítulo sobre ello en «Infantes de Carvajal en la época del rey Fernando IV el Emplazado». Aparte de ello desearía el escudo en colores del apellido Carvajal noble pues sé que hay Carvajales que no pertenecen a la nobleza así como existe también el Carbajal (con b alta). El nuestro es de una nobleza aún más pura que el apellido de Colón, como naturalmente tú sabes ya. Emparentados los Carvajal con los duques de Osuna en la casa de Lancaster, según las crónicas antiguas que constan en el archivo de los Carvajal. Yo no creo tenga historia de España suficientemente amplia en la que figure el relato tan interesante y curioso sobre la vida de Fernando IV el Emplazado.

Mi madre como también sabes era en realidad Isabel Carvajal, hija de su asesinado padre don Manuel de Carvajal y Hurtado de Mendoza, el marqués de Aguilafuente. Aquí tengo solamente mis escudos de Churruca y los de los duques de Veragua y del la Vega por la parte de los Colón.
Por lo demás como siempre, no te puedo contar nada más porque una copia de esta carta se la entregaré a esta señorita para que vea procuro cumplir mis promesas.
Tu amigo que mucho te aprecia, Ricardo.

Carta de Ricardo Churruca, 1976

Querido Armandet,

Aquí me tienes escribiéndote solitario en un turno que hago de noche en el hotel, donde estoy cada día más contento, bien tratado, respetado y considerado. Como paso las noches en vela últimamente no me importa trabajar. Estoy con mucha pena y tristeza grande, pues Cosme me escribió que ya se ha firmado todo lo referente a la venta de
Villa Mercedes. En fin, toda una época que se va y con ella el brillo de los Churruca, pues esa casa representaba todo. El pobre papá nunca hubiera dado un paso así pero para mamá se comprende sea una carga y cuando se es pobre como en realidad lo somos los últimos de los Valois, como bien dice Cosme, pues tenemos mucha semejanza con esa familia (tres hermanos sin hijos etc.), se tiene que vender o regalar. Lo peor, no poder estar allí para ayudar y ver lo que se puede aún defender. Hay maravillas de libros que de estar yo allí te hubiera regalado, o alguna cosa que te gustaría, pero no puedo hacer nada de nada. Mi hermana creo ha pedido ya las puertas de caoba maciza para una casa nueva que se va a construir. Creo, sorprendido, que su hija se casa. Mamá creo ya encontró piso nuevo pero de techos bajos, como edifican hoy día, no le caben ni las maravillosas lámparas de auténtico cristal de Bohemia que hay allí, la principal en el comedor de Villa Mercedes, que ya conoces. En fin, yo tengo por todo ello una tristeza terrible estos días y sueño a veces con que todo se destruye allí. ¡Qué pena! Si fuéramos ricos como los Güell podríamos haberla mantenido pues sé que nunca tendremos una casa igual.

Aquí procuro distraerme y como aquel que bebe para olvidar, Dios me perdonará si últimamente tengo varios chulines pero no hay otra solución. Te mando alguno, que no sé si has visto. Siempre una distracción. Aquí un tiempo muy variable pero el trabajo distrae. Menos mal que me sé resignar bastante. En mis cuatro paredes, aquí, sin nada de nada, solo entre mis óperas y pequeños recuerdos, espero que tú estés mejor, pues Armando, la vida es muy corta y créeme que todo el mundo tiene su cruz pero hay que procurar creer que la vida tiene su parte bonita, que la hay. El arte es el saberlo ver y ser relativamente feliz pues la felicidad completa no puede existir ya que somo esclavos de la muerte. Escribe algo y sabes lo mucho que te aprecia tu amigo Ricardo.

Ps. ¿Has leído que encontraron por fin los autores de la muerte del marqués de Valencina?


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