arxiu obert

9 novembre 1959

Ser libre

Filed under: Cartas,Esplais de mon cor — Armand @ 16:00



Esplais de mon cor. 9 de noviembre de 1959.

Lo que más vale en esta vida es la libertad. Ser libre. No estar sometido obligatoriamente a nadie ni a nada, poder hacer lo que uno quiera siempre que no se lesionen intereses del prójimo. Soy un prisionero de los prejuicios sociales. Si dejara de importarme el qué dirán, si dejara de importarme todo sería libre, pero entonces la vida de sociedad la perdería y aún tengo muchos intereses en ella. Si no tuviera tantos anhelos. A veces desearía que nada me importase: monarquía, política, genealogías, etc. Aún tengo esperanzas de casarme y tener hijos y no puedo hipotecar ese futuro dejando a un lado aquellos prejuicios.

¿Cómo podría atraerla y conquistarla si empezara a decir que no soy católico, por ejemplo? La gente cotiza a uno por lo que aparenta ser, no por lo que realmente es. Si ella no siente nada por mí, este descubrimiento me sería muy perjudicial, y si algo siente, lo mataría definitivamente. Pero una vez estuviera seguro de su amor, entonces sería indigno de mí el fingir con ella. Todo eso es muy gracioso. Cree y te salvarás. El que no cree se condenará. Es absurdo. Uno está sufriendo aquí toda la vida, padeciendo, llorando. Sí, es verdad, también hay alegría, pero poca. Pues bien: aún hay quien dice que se tiene que creer forzosamente, si no, la condenación eterna. Yo no lo creo, no lo puedo creer. No puedo creer que este Dios pueda ser así. Por otra parte, hay otro dilema: existe o no existe él. Lo terrible, lo espantosamente terrible es pensar que no pudiera existir. Entonces no encuentro ninguna razón de que merezca la pena ser vivida la vida, esta vida miserable. Yo quiero creer que sí. Tengo que creerlo, porque lo otro sería horroroso. Qué vacío, qué angustia. Si existe, quiero creerlo, y si lo creo ha de ser diferente de como nos lo presentan: no se puede hablar de Dios. Dios sólo está en contacto íntimo con uno mismo. Sólo debería hablarse a Dios con uno mismo. No se puede saber cómo es ni se puede saber nada de él. Sólo cabe la esperanza en él, confiar en él. Dicen muchos (se les llama «santos») que Dios se les ha aparecido y les ha hablado. No lo creo. Si fuera cierto, no habría ninguna razón para que no pudiese hablar con los demás que desearan verle y hablarle aunque fueran «malos», «pecadores».


Carta a don Juan. Diciembre de 1959.

Señor, cada año por estas fechas deseo expresaros los mejores deseos para las próximas fiestas y el año nuevo. Pero esta vez me atrevo a haceros una petición que, de ser concedida, me alegraría enormemente: que me autorizara vuestra majestad a que en lo sucesivo pudiera escribirle en catalán y expresarme con vuestra majestad en esta lengua para las próximas veces que tenga la satisfacción de ver a su majestad. Mi primera intención era el escribir ya esta felicitación en catalán, ya que pensaba que era lo más natural el hacerlo tratándose de mi soberano, que es Conde de Barcelona, y sabiendo que vuestra majestad había aprendido nuestra lengua por medio del canónigo mossén Cardó, que en paz descanse, pero luego pensé, y me pareció que quizá vuestra majestad lo interpretaría como una falta de cortesía y aun de mala educación. Es mi mayor deseo el que todos los catalanes puedan oíros pronto desde un balcón de la plaza de San Jaime, dirigiéndose a ellos en la lengua de Maragall, Llull, Jaime I y tantos otros, pues estoy convencidísimo de que, desde aquel momento que será trascendental, el recelo que gran parte de este pueblo ha sentido de unos siglos para acá hacia sus soberanos se transformará enseguida en un entusiasmo y un fervor hacia vuestra augusta persona que ya difícilmente desaparecerán. Es indudable que el pueblo catalán puede convertirse por simples actos de vuestra real condescendencia en el más fuerte sostén de la institución, siempre había sido así, sobre todo en aquellos tiempos en que los reyes de Aragón ansiaban pisar el suelo catalán para sentirse rodeados de afecto y fidelidad. Ya lo dijo vuestro abuelo, don Pedro El Ceremonioso: «Oh terra beneita, poblada de lleialtat! Beneït sia Nostre Senyor Déus, que ens ha lleixat eixir de la terra rebel». Trabajaremos con todas las fuerzas, señor, para que este año nuevo sea el definitivo y tan ansiado en el que logremos reponeros en el sitio donde os corresponde y desde donde presidiréis bajo el manto de vuestra milenaria institución los destinos de las Españas. Rogando a Dios guarde vuestra preciosa vida muchos años. Me pongo a los reales pies de vuestra majestad.


Carta dirigida a la reina madre Victoria Eugenia de Battenberg, 20-12-1959.

Señora, después de haber conseguido una de mis mayores ilusiones por haberos visto y haber sido presentado a vuestra majestad con motivo de la puesta de largo de vuestra nieta Victoria en Rapallo, deseo expresaros mis más expresivas felicitaciones con motivo de vuestra onomástica y de las próximas navidades, así como desearos un próspero año de 1960 que nos depare al fin la suerte de poderos tener con nosotros en el sitio que como reina os corresponde, el Palacio de Oriente. Rogando a Dios guarde vuestra importante vida muchos años.




Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Powered by WordPress