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26 desembre 1958

Palais du Monaco

Filed under: Cartas,Diari íntim — Armand @ 16:14




Diari íntim, 26-12-1958: Hoy he recibido la primera cesta. Me la ha mandado Pilar Villapalma. [Li vaig tramitar l’expedient d’un títol nobiliari]

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Carta de Tita (Zenaida) Quiñones de León, desde el Palais du Monaco:

Querídisimo, me arrastré por el suelo al ver que he sido un monstruo al no llamarte por teléfono. Desde que estoy aquí no he recibido ni una carta de nadie y de golpe viene mi femme de chambre diciéndome con una alegría enorme, «dos cestas para mademoiselle». Agarro, me siento en la cama, que era lo que más cerca tenía y… a ver: de tío Fernando Rivière y de Armando. Ante los ojos asombradísimos de Thérèse, doy tres enormes saltos y desaparezco hacia el saloncito. Ole. Tengo fiebre, sudo, en fin, en estado comatoso de ansiedad abro la carta (que me he reído mucho al ver que ponía ilustrísima) y caen tres fotos: Leila, Rocío, Armando y yo.

Viejo querido, será mejor que te cuente qué es lo que hago, qué pienso, cómo vivo, porque te puedes imaginar la alegría… soy dama de honor de las chics y elegantes. Me quiere todo el mundo y yo quiero a todo el mundo. Hay una dame du palais, la condesa Bacchiocchi, es una francesa de 80 años, rubia, con los típicos ricitos llenos de horquillas, un sprit fantástico y divertidísima. Vive cerca de mis apartamentos, tiene una agilidad asombrosa. Existe una damme d’honneur además de yo: madame Focon. Australiana, 50 años o quizá menos, habla inglés y el francés le da un graciosísimo acento de Oxford. Tiene una pequinesa llamada Yasmina. Habita en el piso encima nuestro además de tener un departamento muy agradable en Montecarlo. Coroneles, ministros, secretarios y mayordomos llenos de medallas y condecoraciones, criados blancos y negros, carabineros y chauffeurs, de eso a pilas. Trato excelente.

¿Te cuento ahora un poco de los príncipes? Pues verás, su alteza serenísima la princesa Gracia es algo maravilloso. Sólo verla se la quiere y respeta. Además dices con toda tu alma: qué mona es. Me invitó a ir a su departamento cuando la pintan. Además ayer, después de una imposición de medallas me dijo de ir con ella a su casa de campo La Rochelle. Ellos, los altesses sérenissimes, van cada fin de semana. Tenía que ir yo pero llegó inesperadamente un primo de Rainiero III y como no había bastantes camas fui únicamente a pasar el día. Volví a las 11 de la noche con el capellán Pathe Parker. Su alteza serenísima Rainiero III es graciosísimo, Dios, lo que me he llegado a reír. ¿Sabes? a veces era imposible parar y respirar. Jugamos a miles de cosas, siempre dentro porque hacía un tiempo infame. Tienen cuatro caballos. ¡Qué maravilla! Desde las ventanas la vista es algo fantástico, parece que vas en avión: estamos a 800 metros sobre el nivel del mar.

Oh, viejo, estoy invitada para el fin de semana que viene. Ojalá haga buen tiempo. Voy a disfrutar lo más que pueda. Los pequeñitos disfrutan enormemente, sobre todo Carolina: le encanta jugar con los animales. Se parece en todo a su padre. Voy a ir un día de estos a ver el zoo que tiene monseñor en su jardín. También tengo desde la ventana de mi saloncito una vista muy bonita; la de mi cuarto da al patio interior de Palacio.

Viejito mío, es hora de ir a almorzar, va a venir la condesa a buscarme. Me quedo hasta pasada la fiesta nacional, que es el 19 de este mes. El 22 ó 23 se van sus altezas serenísimas a Norteamérica. Entonces me iré de vuelta a casa y volveré si me dicen. Ojalá, Armando.

¿Que tal Nico? Por favor, un abrazo. Para ti otro, pero naturalmente mucho más fuerte y enorme.

Tu amiga que te quiere, Tita. Mis cariños a todos nuestros amigos.

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