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13 agost 1952

Una cosa tan tonta

Filed under: Cartas — Armand @ 16:33




Carta de Félix Güell, 13-08-1952:

«Todas las astracanadas Peronianas las encuentro tan estúpidas que prefiero no hablar de ellas. ¿Sabías que Eva le pidió al papa un título de marquesa y él se negó a concedérselo? ¿Te has enterado de lo del rey Talal I de Jordania? El pobre se ha vuelto esquizofrénico. Hazme acordar cuando nos veamos en Barcelona de Pili Torent. Ya te contaré quién es. Estoy en plan misterioso. Bueno boy, recibe un cordial saludo». PD. ¿Qué significa tanta urgencia en las cartas? ¿En qué plan estás? ¿En el de que no hay peor correo que el español? ¡Snob, más que snob!



Carta a Félix Güell, 14-08-1952:

«…imagina lo hinchado que estaría Pietraperzia y Barrafranca [dos títols nobiliaris sicilians que volia rehabilitar Ramón de Sentmenat, oncle valencià matern de Félix Güell] por lo de Ramoncito. Como puedes imaginarte no sería de mi agrado pues ya tenía formados mis planes para con ella. Maria Pia es la hija mayor de Humberto II y es gordita, no fondona y bastante mona, se parece a su padre. De todas maneras la que me gusta más es la segunda, Maria Gabriella. Lo de cómo lo paso por aquí prefiero decírtelo […], espero tu contestación as soon as possible. Recibe un fuerte abrazo y muchos recuerdos de tu amigo Armando.»



Carta de Félix Güell, entre 26-09-1952 i 17-07-1953:


Querido Armando, desde el sábado estoy queriendo escribirte pero lo he ido dejando por miedo a que creyeras que recurro a mis dotes de persuasión. Ahora ya todo me es igual y puedes creer lo que quieras respecto a esta carta pues ni yo mismo sé claramente lo que pretendo. Cuando recuerdo que hace más de una semana me hablabas de grandes amistades hasta la vejez y de lo que tú estarías dispuesto a sacrificar, me dan ganas de reír. ¿Cómo puedes creer que por una cosa tan tonta como la que nos ocurrió el otro día iba yo a pensar que toda nuestra amistad caería por el suelo? En fin, Armando, por más que pienso no acierto a comprender. Tal vez tengas razón y me haya portado mucho peor de lo que yo mismo he creído, pero te pido que olvides todas esas faltas que haya podido cometer (a veces inconscientemente), y recuerdes todas las ocasiones en que te he mostrado el gran afecto que te tengo. No me cabe en la cabeza que una amistad tan grande como la que hemos tenido acabe con una carta tuya conteniendo cuatro líneas tuyas irónicas. En fin, Armando, no debería haberte dicho todo esto, lo sé, pero prefiero haberlo hecho. Ahora todo queda en su sitio. Un abrazo de Félix. PD: En una ocasión me dijiste que una verdadera amistad está por encima de los defectos que pueda tener una persona. Yo te acepto a ti con todos los defectos que puedas tener.

Carta a Félix Güell, setembre de 1952:

«Yo me dediqué a Mavito que desde luego tiene mucha hambre-hombre. Bailamos «pretaditos» y a ratos cheek to cheek. También rozaba con mis labios su mejilla. Buen principio, ¿eh?



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